el nombre de las cosas

88818da567080b840b8dc84ab2a53e25

Mientras esperaba en la estación un tren vacio al cual subirse, sacó un libro, lo miró con los ojos desgastados y en la solapa interna de la tapa la mujer la miraba con otros ojos, la cara inclinada 45 grados y la mano sosteniendo el todo, una cabeza, un par de ojos y orejas, ojeras, labios, una nariz y un lunar.

Se imagino que alguien le dijo “ese es tu mejor perfil, usa esta foto para tu libro”. Pensó que si algún día, se editaba su libro, no iba a inclinar la cabeza y que probablemente con su gracia para salir mal en las fotos, nadie le diga ese es tu perfil o usa esta foto, así que no había mayor problema. La foto indefectiblemente iba a ser unas de esas tantas feas, pero adorables.

No había pasado más de una hora de lo que se puede llamar la tragedia de cualquier escritor, que ella ya estaba cometiendo otro error y escribiendo otra vez… Las costumbres no se pierden, las manías tampoco.

ecf02fe88df431d4dffade00963d9a6a

Entonces ella y el tecladito del celular sufrían, porque sus dedos no iban con la rapidez del pensamiento en el que llega una idea y se plasma y el tecladito sufría por ese inútil intento de rapidez y violencia contra el que chocaba cada qué vez que sus pulgares se meneaban sobre él.

Todos sufrían.

0c34b602e689867bc0316df9554c88fe

Ella sufría la reciente reseteada del aparatito, ya obsoleto, un blackberry curve, que tras una seguidilla de insultos limpios, decidió borrar todo registro de haber sido poseído por ella, así desaparecieron contactos y cuentos, fotos y videos, mensajes, y todo lo demás. Si es que hay algo más importante.

Ella sabía que la tecnología no era su amiga pero aun así, seguía intentando.

El blackberry fue un buen amigo.

Pero como todo en su vida, lo que hace la diferencia entre el amor más profundo y el odio aun más profundo es un paso, el del blackberry fue un proceso: primero decidió que iba a romper la tarjeta de memoria

Segundo iba a conquistar el mundo

f1f9f0b01bbc9b2fdcd610cfd1f76653Mentira, segundo iba a funcionar mal, no recibir mensajes ni llamados y por ultimo morir, pero no del todo, solo eliminar el rastro, el registro de la dulce existencia de su segunda dueña, porque ella nunca era la poseedora original de las cosas, siempre las heredaba porque otro obtenía un mejor objeto: en este caso su madre había recibido un Samsung no se qué numero, pantalla ultra mega archí liviana y súper recontra táctil.

No era su estilo.

Todo eso pasaba por su cabeza. Mientras bajo un brazo sostenía un libro, con la foto de una mujer con su cara inclinada hacia la izquierda y sus pulgares martillaban con fuerzas las letritas del teclado del bb.

 

Así fue que pensó que en algún punto del espacio otra ella, su otro yo, quizás posaba con la cabeza 45 grados y salía bien en las fotos, abrazaba a su amigo a quien no odiaba y con quien nada había salido mal y nunca se había equivocado, mientras miraba una palmera en una costa tan lejana como el mismísimo fin del mundo, o el fin de los blackberrys (que debe ser lo mismo, Lorry esta es para vos)

Y no mirando el techo de Retiro, hermoso por cierto pero inal59463768fc1f72147258fe197f169d5ecanzable hasta para los andamios. Tampoco estaba yendo a un hospital, ella se había ido en diciembre abrazando su brazo, colgada eternamente del mismo. Y ahora estaba taaaan lejos. Tan cansada, tan de ciudad. Sin un laburo comprando pastillas para sobrevivir, a la crueldad del mundo que la rodea.

Si le hubieran avisado. Todo seria más fácil

O no.

 

Los pies hinchados en sandalias con taco que tienen tiritas que cortan la circulación abundan en Retiro.

Pero ella tiene su libro y pies no hinchados.

80ef904df310d3c6f4e490144df93feb

Ella se paro en retiro a mirar la puerta, la estación, solo quería elegir el mejor lugar.

Un hueco en la pared dejaba pasar el rayo de luz que la iluminaba, que linda era cuando se dejaba querer hasta por un rayo de sol. Eso era cuando se daba valor.

Jugaba con las lapiceras a escribir canciones que nunca terminaba y limpiaba con blem la tierra que se encimaba en su guitarra. Le ponía nombres a las cosas. Ese día le puso nombre a un tren. Se iba a llamar Carlos y la iba a pasar por encima, porque ese día no se dio valor.

469675f9fc40a1c7f1f429eb4fdcc8ea

Y porque quería que editaran su libro.

A vos, Lorry que lo miras por tv

A vos, que me dijiste que iba a escribir siempre cosas que la gente no iba a entender porque eran muy mías.

A vos, Carlos que te ame y te odie en un paso. Pásame por encima, Carlos.

bfb7fbfe744abc58598b877ce6b2bbf9

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s