Azar

El problema fue asociarlo con tu flor favorita, porque siendo que se acerca la primavera y vos estas siempre persiguiendo los aromas que la adornan, de repente cuando lo viste quisiste compartir con alguien el aroma del amor, de los naranjos en flor, casualidad de la vida que esa flor se llama azar.

Azar.

Si.

Entonces, pensas en tango, pensas en bandoneones, en naranjas, en flores, y ese aroma es una patada al hígado cuando te hace acordar que le metiste en la nariz una flor para que sintiera lo que es la primavera a flor de piel. No.

No sintió lo mismo que vos y eso debería haber sido una señal, en ese mismo instante que vos cortabas la flor y una espina te cortaba el dedo gordo te deberías haber ido, pero no. Que te hacia quedarte media hora?

Nunca va a saber que escribís sobre encuentros fallidos, desencuentros, lo que te incomoda, lo que puede ser una canción, lo que no es nada.

La nada y el azar.

Vos eras el azar, rimbombante de vida, de primavera, él la nada misma, se saca los lentes, y no importa el color de sus ojos ni que sean hipnóticos, tampoco importa que tenga lindos labios, lo importante es que él no le veía al azar lo que vos sentías… Si te hubieras dado cuenta, chiquita.

No estarías llorando por los rincones. Pero no son todos iguales… Trata de convencerla. Porque hoy, quiere andar sola en bici, leer un libro y olvidarse del mundo un rato.

Así es el azar.


Vení conmigo. Te voy a decir la verdad, no hay nada que no hayas visto y perdóname si crees que soy especial. Te aviso ahora así no te desilusionas.

Tengo otra cosa para declarar: bailo mal. Pero no me esfuerzo, me gusta cerrar los ojos y sentir la música, dejarme llevar. Y si queres podes llevarme.

Siempre quise bailar un lento, pero de esa manera torpe. Préstame tu hombro, deja que mi cabeza se relaje ahí, mientras nos movemos de un lado a otro para no ir a ningún espacio sino porque estamos bailando y nada más. Que sea un abrazo con ritmo y movimiento. Que nos deje congelados en el momento.

Después podemos seguir como si nada.

Me contengo un rato las ganas de abrazarte, porque hay algo que me frena. Debe ser la luz que me apunta o sentir que mis pasos no asombran. Debe ser la inseguridad, eso de no saber nunca que va a pasar después… Incertidumbre.

No quiero rebotar. No.

Y vos, de repente, bailas y sonreís. Cuando sonreís, yo sonrió. Creo que todos se dieron cuenta.

Me da miedo la vuelta.

Me agarras la mano, vamos a bailar como si supiéramos. Me soltas, me haces girar, me vas a marear.

Y yo todavía te quiero abrazar.

No me arrastres más allá de nuestro lugar, no me hagas acordar, no me mires sino te vas a encontrar. Me gusta cuando me contas que no sos de acá, que viviste en lugares que nadie conoce y que tenes recuerdos de gente que siempre vuelve a tu mente. Me gusta que sonrías.

Medio que me gustas, esto es un clavado en un vaso de agua por la mitad.

De acá nadie sale como entro.

Las luces nos empiezan a marear, salgamos a respirar.

Deja la botella en otro lugar. Vamos lento, avísame cuando llegues. Porque justo te iba a preguntar y cuando estés listo, vemos si todavía queremos jugar.


Un mensaje que te salve.

Eso esperabas, una señal, un clave, un indicio, algo que marque un antes y un después en tu vida, algo que te de vuelta como una media, que te sacuda, que te cuestione, y que después te abrace. Algo que tambalee lo que das por seguro, algo que te de miedo y te los arranque sin anestesia, algo. Un hito. Algo que cambie el todo, la perspectiva, la vida tal como la conocías.

No querías ponerle un nombre a la expectativa. Ella tampoco le ponía nombre a las cosas, y te alcanzo cuando te dijo algo sobre fluir.

El problema es que hace meses que lo dice, siempre a personas nuevas. Vos le dijiste algo sobre patrones de conducta y ella pensó que no eran los demás, el problema era ella. Sale dos veces con cada persona, nunca hay una tercera vez. La mentira de no hay dos sin tres. Capaz es que ella no es de las terceras vencidas. No lo sabemos bien. Pero es así. No porque así lo quiera, así se da. Ella fluye, odia presionar, y por eso suele desaparecer. Sabe que les cuesta olvidar, pero más les cuesta recordar (la)

Pero máquina, como todos. Como vos.

Tiene ese no sé qué. Lo que les gusta a varios, pero ella no se gusta. Ella se encuentra defectos, ella llora en secreto.

Busca el equilibrio en libros, en flores, en el pasto, pero no pinta corazones, tampoco es muy cursi, sus muestras de afecto son básicas, casi nulas.

Pero hoy te mando un mensaje.

El mensaje. Uno que te salve.

Ah no era de ella. Una señal.

Parece que no se esfuerza pero en realidad tiene una maestría en tomar malas decisiones; te va a hablar cuando sea tarde.

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