La vie en rose

Al final todo gran fuego se muere un pequeño charco.

Pensaba…

Pero que lindos son los pequeños charcos, decime que no disfrutas saltarlos, decime que el fuego no te dio calor, decímelo. Mírame a los ojos y decime que no valió cada segundo.
Decime que de esto no me voy a acordar mañana.

Tengo una foto de tu cara en la retina de mis ojos, es el peor recuerdo que me persigue.

Lo demás ya me olvide. Era como tener los ojos cerrados, ver todo oscuro, y un rayito de luz, un poco de vos, muy poco de mí.

Jurar amor bajo los efectos del alcohol era lo que mejor hacía, eran otras épocas. Ahora, me limitaba a sentir algo parecido cuando no entendía nada, mezclaba un poco de todo y todo parecía alcanzar, pero nada era de verdad.

Nada.

Un día me di cuenta que vivía una mentira, o vivía en la expectativa, la ilusión, no el proyecto ni el plan, porque eso nunca fue lo mío.

En realidad, solo quería dormir. Vos estabas demás ahí. Me di cuenta tarde. A todos nos pasa, supongo.

Pero fue un instante, una foto innecesaria, y la caída a la realidad, el golpe de efecto. Las películas necesitan un final.

Yo le puse uno lo suficientemente malo al nuestro. Solo para no volver a ver otra vez una película que no valía la pena. Pero no me arrepiento, ni lo lamento. Todos necesitan un final.

Bienvenido al nuestro.

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