Era obvio

Tu voz es un eco en mi cabeza, diciendo cosas que no entiendo. Que sobre analizo, que pienso de más. Invitándome a bailar o capaz a jugar.

Es tu voz. Sos vos.

Tu voz aparece de repente si miro algo que tiene el color de tus ojos.

Tu voz es adictiva, tiene un no sé qué. No necesito escucharla, pero no puedo evitarlo, tu voz me persigue.

Es como un recuerdo al que vuelvo siempre, como un lugar, un espacio, un recoveco.

Si este fin de semana llueve quiero pasarlo con vos, quiero que cantemos canciones en un  inglés mal pronunciado, quiero sentarme a no hacer nada con vos, quiero acariciar las hojas de las plantas, quiero que hagas esa mueca que no llega a ser una sonrisa, quiero que achines los ojos, o que me saques fotos y no me las dejes ver.

Lo bueno de todo esto es que sos invisible invencible, y nadie nos puede decir nada, si nadie te ve.

Yo tampoco te veo, así que está bien. Debe ser que este fin de semana va a salir el sol.

Nadie me dijo que podía pasar esto, nunca pensé que iba a querer que lloviera todo un fin de semana, que nos inundara, y entonces no me pueda escapar de vos, con la excusa de que me voy a ahogar, o que se van a caer arboles por la tormenta y eso es un peligro o que los transportes no paran porque están llenos de gente y agua.

Nunca pensé que iba a escribir sobre

Vos

No así, no con mi falta de memoria y mi carencia de sentimientos
Pero si lees las señales, al final no me importaba tanto.
Al final soy de las que huyen, pero siempre en bicicleta; no es difícil alcanzarme

Estoy degustando esta idea de intentar quererte, de dar un paso al frente, de recibir la flecha.

Estoy imaginando un par de besos y conversaciones insulsas, pero me haces reír y con eso alcanza. Alcanza porque nadie valora la risa hoy en día, la risa que te hace llorar. Me puedo sentar acá, y mirarte como en cámara lenta. O puedo seguir andando como si nada, pero para tener que dar mil vueltas para volver a encontrarte porque vas lento.

Es divertido esto de abrazarte como si fuera algo normal, o escribirte en el vidrio del auto que te vas a enamorar, como una advertencia, o una amenaza.

Me entretiene saludarte como si te quisiera para siempre, o acariciarte el pelo y perderme en tus ojos, medios rojos, ojerosos. O despedirte con un beso de buenas noches, y jugar a que nos vemos mañana.

Pero sos un cuelgue, así que no me vas a hablar y a mí me da fiaca jugar a esa de hacerse rogar y bla bla. Porque ya entendi que aca, esto es un juego.

El frio del viento me congela la nariz, te voy a contar cosas que no te van a interesar, vas a hacer como si te importara. Pero después, caemos en una realidad realista que nos hace darnos cuenta que por primera vez en nuestras vidas estamos enfrentándonos al silencio mas incomodo existente, el peor abrazo jamas dado, y una despedida que sonaba a algo que se prolonga perpetuamente.

Era obvio, no se puede vivir del amor

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