te lo dije

El día de la tormenta, era un día cualquiera, de cielo nublado, con perlas como nubes, de a ratos un cielo plateado, era un día de humedad pegajosa, pelo despeinado. Era un día de música en otro idioma, capaz francés, o ingles pero no yankee, británico o algo así.

Era un día de casas derruidas, con ganas de venirse abajo, como las gotas de lluvia contenidas en perlas. Esperando un viento que las haga chocar, y explotar.

Mientras una versión de una cantante en otra vida, retumba en los auriculares.

You know I’m not good. Te lo dije.

I told ya I was trouble.

Y vos me decís frágil. Vos no sabes quién soy. Solo me viste llorar una vez, eso me hace frágil?

Creo que llorar me hace más fuerte que vos.

Es el día que te das cuenta, que en esta vida las cosas se atan con alambre, o se esconden abajo de la alfombra. Afrontar la realidad, es demasiado para cualquiera. Yo te digo que sos como una ameba con toques de interesante. Quizás lo que vos en mí y lo que yo veo en vos, sea lo que vos sos y lo que yo soy, lo que no asumimos. La alegría que nos falta y las lágrimas que escondemos al mundo.

Como el camello se esconde de las montañas por miedo a sentirse inferior, a no ser la montaña más alta, la montaña andante.

Y si te acercas a la montaña, porque dicen que si la montaña no va a no sé dónde… Uno tiene que ir a la montaña.

En ese viaje se rompieron los auriculares. No había más música para escuchar, salvo el llanto de un niño, un vendedor ambulante a los gritos, la música que te desagrada en altavoz saliendo de un celular lejano, todo conviviendo en esta especie de armonía, a veces llamada realidad.

Chusmeas un celular ajeno, una foto de un bebe riendo. Mágica época de placeres sin culpa ni consciencia.

El dedo arrastra la imagen hasta llegar a una propaganda política cualquiera y volves a la realidad que te vendieron, que compraste. Decidís que es tiempo de dejar de mirar celulares ajenos.

Un hombre con una caja de herramientas en el subte, uno que trata de arreglar las cosas, con o sin alambre.

Hoy es un día de empujones, de realidades, de golpes de reflexión, instantes de inconsciencia.

Esos son mis días favoritos.

Escalera mecánica, al tren y a casa. Escalera mecánica. La puerta. “Cuidado con el perro interior”. Frio en la nuca.

Ojala haya polenta caliente y queso rallado, y se frene el mundo en la boca.

Se frenen las reflexiones.

Se paren las canciones.

El 60 funcione.

Se suelten los cordones.

Se abran las puertas de emergencia, sin ninguna emergencia.

Y la vida te sorprenda.

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