neuronas

-¿Porque no le contaste?

-Porque todo parecía una película de las que a él no le gustan. Una que roza lo bizarro. Mecánico así le gusta todo a él, organizado, lo que puede manejar

-Creo que a vos no te puede manejar

-No lo intenta y hace bien.

Y de repente, quien sabe cómo… Nos metimos en una calle de adoquines donde tres pibes jugaban al futbol, creo que eran las tres de la mañana. Ella les pregunto que hacían, como si los conociera de toda la vida. Ellos la miraron, entre los faroles de esa calle que parecía parisina, le dijeron “futbol tenis”. Ella sonrió, y entró al lugar de la esquina.

Y de repente en la calle de Paris, se encontró dentro de un bar al estilo Nueva York, jazz. Luces bajas, velas en mesas, parejas enamoradas y ella. Ella buscando magia, le regalaron una copa de champagne, brindo con desconocidos. No te conto eso. Después beso a uno en la cocina. Tampoco te conto eso. Se sentó a elegir la música, alegando tener experiencia en el asunto después de probar algo que le nublo las neuronas un rato, SI NAP SIS, confundió como suele hacer, eso con la magia y era  solo la atrofia del momento, un viaje.

 Mírala bien, decime que le ves.

Si es un desastre.

Abrazó a desconocidos como si nunca se fuera a olvidar de ellos, no te va a contar eso. Probablemente ya no se acuerda de eso. Y cuando se bajó del auto, le dijo que le gustaban los músicos, nada personal.



Te metiste en mi cama mintiendo sobre tu edad, tu peso, tu esqueleto. Era todo una mentira.

Venias de un bar, de haber bailado, de no dormir, de cantarle canciones a alguien que no conocías, de pedirle que se quede un rato más, le regalaste unos besos, todo gratuitamente. Tan genuino de tu parte.

Habías bailado un rock n roll como si fuera no sé qué época, revoleaste tu pañuelo y ahí se quedó. Te bañaste cuando llegaste para ver si se te iba la sensación de no ser vos. Pero para mí regalar besos es lo tuyo.

Él te amo, de esa manera que aman los desconocidos, de esa manera casi olvidada y primitiva que no te deja pensar a veces. Porque a vos te gusta esa manera. Siempre queres volver a una época desconocida, entonces le hablas de Hendrix, de Morrison como si fueran tus mejores amigos. Le contas las cosas que ellos hacían como si las hubieran vivido juntos, él te miraba de esa manera de alucinación desconocida, de estar medio perdido en tus palabras, en el alcohol, en el humo del ambiente. Vos solo querías bailar una canción mas, entonces le das una vuelta más a la situación, te tomas otro. Abrazas a un desconocido, juras amor eterno a tus amigas, la sangre corre por tus venas de esa manera incontrolable, la sentís tan tuya, tan fuera de vos. Pensas en la persona que queres abrazar en realidad, en su mamá, en todo lo que lo rodea y todo lo fueron y ya no son. Pensas en meterte en la cama mintiéndole al mundo, olvidándote de lo que hiciste. Y si perdiste algo de ropa en el camino fue parte de lo que probaste. Probaste que sos tan ser humano reprimido como cualquier otro, que cuando ves la situación de explotar, aprovechas el momento.

Alguien dice que eso es rock, y vos sabes bien que venís de otra época. De otro lugar, de otro mundo hasta acá. Como llegaste no importa, a nadie le importa. Pero acá estas, metida en la cama con la frazada calentándote los pies, declarando al mundo que si, estas perdida… Si estas perdida, estas tan viva que les asusta.

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