No necesitaban palabras

Estos días fueron días difíciles para una persona importante para mí. Pensando en este tema de la importancia que tiene en mi vida, una de mis mejores amigas, llegue a esta conclusión o teoría y es que aunque solo la conocía puedo decir exactamente en qué momento se convirtió en importante en mi vida, puedo decir cuando se convirtió en mi mejor amiga, no cualquier ser humano, no otra persona que pasa, sino una amiga, una casi hermana…

Así que pensé en otras personas a las que también puedo identificar con un momento particular, uno preciso, en donde dejaron de ser conocidos para ser amigos. Debería aclarar que no considero amigo a cualquier ser. Una de mis mejores amigas se convirtió en mi mejor amiga el día que me hizo llorar de la risa, tengo un amigo que se convirtió en exactamente eso el día que me enseño a andar en bici, otra de mis amigas se ganó ese título en unas vacaciones con una charla en la cocina… y así puedo seguir con una lista de personajes altamente importantes. Pero la persona que sufría, la reconocí como mi amiga un día que la encontré llorando, en un recreo. Ese día, siendo solo conocidas, le prometí que iba a estar siempre cuando me necesite, que yo también necesitaba una amiga. Y así, sin muchas complicaciones ni prejuicios, me gane una amiga.

Una vez, lloramos juntas.

Una vez, trepamos una reja para entrar a una fiesta.

No sé cuántas veces nos reímos hasta llorar.

Entonces, pensé que el día que le prometí estar para ella, no fui consciente de lo que decía. Pasaron siete años de ese día, y seguimos ahí, yo para ella y ella para mí, con mil diferencias y miles de coincidencias.

Ella tenía una amiga, de esas que no hablan pero que expresan mucho más que muchas personas con un simple “miau”. Y ahora no está. Pensé que iba a ser fácil escribir sobre el amor a una mascota, pero me di cuenta es mucho más difícil, porque la palabra mascota se convierte en un sustantivo pequeño, no habla de lo que yo quiero hablar. Yo quiero hablar de amigos, las mascotas son amigos, con cuerpos distintos, con lenguajes distintos y forma de expresiones distintas. Puedo asegurar que esa mascota conocía a mi amiga como nadie en este mundo. Puedo asegurarlo porque lo vi en los ojos de ambas. Porque mi amiga ahora la extraña, pero puedo asegurarlo porque creo que las amistades trascienden la muerte. Sé que a pesar  de esta falta de presencia física que mi amiga sufre hoy, esta mascotaamigafamilia sigue presente, no sé cómo, y no lo puedo asegurar, pero creo en eso. Creo que en el fondo, todos tenemos un poco de mascotaamigafamilia para mi amiga, porque sé que más de una vez la miramos de la misma manera que su amiga la miró.

Y quizás la verdadera amistad es más parecida a la relación mascota y (no dueño, no creo que otro ser me pertenezca) digamos mascotaamigafamilia y personaamigafamilia.

Ojala pudiera ser más como mi conejo, como mi perro o como su gato. (Aclaró que no entiendo mucho de gatos u otros animales, pero que aprendí a quererlos y admirarlos)
Anuncios

2 comentarios en “No necesitaban palabras

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s