De esto, nadie se salva

Personalmente considero que

 De tus ojos nadie se salva, pero eso…

Es solo mi opinión.

Estaban todos rotos, destrozados, acomplejados, y se reunían, se rearmaban, reconstruían, se mezclaban, se lastimaban. Se sublimaban, solidificaban, todo junto, todo ahí.

No eran uno, pero eran todos. Partidos y perdidos, se sacudían sin entender, en un tiempo que no era este, que no les pertenecía, que no los saciaba ni los mejoraba pero los hacia olvidar que antes de llegar estaban tan desarmados.

Y los mirabas y te veías en ellos, perdidos.

Hasta que la viste, quizás era esa luz en su cara, quizás era que cerraba los ojos cuando baila, quizás era que no se movía como los demás, quizás… era el vestido, las zapatillas rotas, esa facha de desgracia disfrazada. Era un poco de lo que buscabas, ella se destacaba, entonces la mirabas,  ella no te regalaba nada.

Y sentís que te salva, de esa oscuridad que es de la noche, no es la tuya, pero ella tiene luz, o un reflector la alumbra. No importa. Sabes esta es otra versión del cielo. Dejas que las estrellas te golpeen con toda su fuerza cada una de tus extremidades, cada silencio. No lo negas, pero no lo entendes, lo dejas pasar y al final es todo vidrio roto, en un placard.

Le entras a una cerveza más, y ya no sabes cuantas vas. Pero no te le acercas, no le hables, es mucha luz y te puede encandilar, esa es la historia de siempre. Para mí, la inseguridad no es el miedo a que me roben, inseguridad es el miedo a dejarme robar. Para mí, el problema es que le tengo miedo a cuanto me puedan sacar… inseguridad es no poderle hablar, porque no crees tener ni la mitad de la luz que ella enciende y apaga, no podías entender que la luz necesita la oscuridad.

Ya me canse de explicarte, las canciones solo te calman una parte de alma y después volves a gritar, pateas un mueble, golpeas una pared y no entendes bien porque, golpeaste a una persona, y en realidad solo te querías ver un poco en él.

Los que le hablan sin miedo, se alejan después, asustados. Eso a vos no te iba a pasar porque podías manejar un poco de lo que ella tenía para dar. Pero agazapado en tu rincón, imaginando todo lo que podría pasar y no paso, imaginando como las estrellas, los vidrios, las piñas todo lo que te golpeaba te lastimaba, cuando solo eras vos.

Vos, tu imaginación y la luz de un reflector que te hizo ver, o que te dejo más ciego de lo que estabas.

Cerraste los ojos, te sentaste en un banco gris, y solo te volviste a dormir.

eran botellas rotas, hojas arrancadas, las historias jamas contadas
La armonía jamas encontrada

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