πυρός pyrós, “fuego”

Una semilla-

Y abrís los ojos como buscando algo, más grandes, más nítido, mas… siempre más y en tus bolsillos escondías secretos.

Andabas descalzo, pensando si eso era frio o calor; si la Tierra gira para la derecha o la izquierda, el tiempo lo detenías y volvías todo para atrás; lo mirabas desde otro Angulo, armabas un rompecabezas.  Te quedabas en silencio. Pensabas adonde irías en bicicleta ahora, al cielo, sin frenos. A andar entre nubes de algodón, de lluvia, a mirar estrellas de cerca.

Penabas que tan vivo estabas, que tan solo, que tan oscuro, que tan vacío. Pero si sentías tus pies, tus manos y su calor, que no era el tuyo y sus ojos que se agrandaban y se perdían. Se perdían en las estrellas, en la noche, en lo profundo, hasta cerrarse de golpe… y sus ojos se achinaban un poquito para concentrarse en algo que en segundos se iba a olvidar. Y no sabías si estaba bien, o mal; se lo preguntaste mil veces y no hacía falta. Ella no estaba ahí, estaba escondida en un bolsillo.

Jugaron a acercarse despacito y no funciono.

Probaron ir rápido, como por una ruta vacía, desolada, abandonada, con algún que otro bache, como si fueran hacia el sol, a punto de quemarse.

Y se quemaron. Ustedes sabían que se iban a quemar.

Pero las cenizas quedaron en el sillón, un par en la habitación.  Lo que se quema no se recupera, la materia se transforma.

El problema no son las cenizas en la alfombra, el problema es el olvido; siempre fue el olvido. Miras al cielo y cae ceniza, o es café, o es lluvia, o es polvo de estrellas; ese que hace volar…  La ceniza duerme, cerró los ojos, no los podía abrir más grandes que eso.  Pero la ceniza como viene, se va. Le abrís la puerta, el viento y chau, ni siquiera chau. Qué bueno que se fue porque no querías limpiar.

Vos tenes estos instintos piro maníacos, eso de prender fuego papel, eso de verlo volar haciéndose ceniza en silencio, en las llamas, lo ves retorcerse, caerse, elevarse, hasta desaparecer lo que conoces, hasta ser ceniza, polvo otra vez.

Capaz tenes un poco de fénix y te quemas hasta revivir, resurgir de entre lo que quedo, ser nuevo, ser de fuego. Y cuando lloras, curas a otros… pero no se qué tan cierta sea esta teoría.

Capaz sos solo un piromanico más.

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