un poco de fugacidad.

un poco de niñez

No soy amiga de la química, física o matemática y poco entiendo de esto… creo que entendí que nada se pierde que en realidad la materia cambia, se transforma. Una persona me dijo que todavía me detengo en las pequeñeces, en los detalles porque mantengo “un poco de niñez”, quizás por mi edad. Me explico que a medida que uno crece es tal la cantidad de cosas que uno acumula (no hablo solo de materiales) que llega un momento en la vida que uno tiene que, necesita, REDUCIR, resumir. Eso me pareció simplemente algo horrible, quizás es necesario. Es tanto lo que guardamos que parece más fácil olvidar, perder o meramente tirar, desechar… convertir en algo desorganizado, borroso, nublado. Fue así que me contó que encontró tantas fotos viejas de años impensados que optó por quemar gran parte de ellas, y cuando digo quemar estoy siendo literal. Quemó el pasado fotográfico. Después de un minuto de silencio, dijo que se arrepentía y yo lo entendía.

El pasado no se puede quemar, no se supera, no se borra. Pensé que algún día su hija le iba a preguntar por cosas que a el le iba a costar contestar sin mostrarle esas fotos y que ya no iban a existir porque el literalmente lo vió, se sintió satisfecho, lo quemó.  Algún día su hija iba a tener hijos que le iban a  preguntar por las cosas que a él le costó contestar  y que no podía describir con palabras y que ya no iba a ser fácil sin imágenes que retratan tal o cual momento… y así…

Algún día, alguien te va a preguntar que es un VHS, y vos no vas a tener el de tu casamiento; alguien te va a preguntar que era un casete y no vas a tener en el que grabaste canciones que te gustaban cantadas por vos mismo, o por un DVD y no vas a tener el de su primer cumpleaños, o te van a preguntar cómo era tu abuelo o su abuelo y no vas a encontrar las fotos de cuando era bebe para decirle que son muy parecidos, porque lo quemaste.

El pasado vive en tu memoria, pero cuando en un futuro alguien te presente la oportunidad de contarlo y revivirlo vas a tener que transformar lo que viviste en palabras, que suenen así de vividas como lo recordas…

 Lo recordas? O es algo borroso? Podes contarlo como la realidad misma? Podes volver a sentir los aromas, la piel de gallina, ver los colores así de nítidos? Estas preparado para eso?

De alguna manera, me alegro el alma cuando dijiste que en vos hay “estrellas fugaces de niñez” y entonces no me anime a decirte, a pedirte que, por el bien de muchos, no dejes que desaparezcan las estrellas fugaces. Son como un vistazo a la realidad, un momento de fugacidad y un pedazo de eternidad.

Reutiliza, recicla. Sos esas historias, sos parte y algún día las vas a tener que reunir, reinventar, revivir, no para vos sino para los que vienen después de vos, esos que también forman parte de la historia.

Y un día me voy a enterar que colgaste en portarretratos las fotos viejas que guardaste, que en una caja pusiste tu remera favorita(ya gastada y agujereada, rescatada de tu esposa que la odia) para regalársela a algún nieto, que te guardaste CDS de tus bandas favoritas, y algunas cosas más… que le explicaste tus historias a tu hija de la mejor manera que pudiste y un dia con lágrimas en los ojos le contó a sus hijos de vos.

Y esa fue tu herencia: estrellas fugaces, que no son estrellas si no piedras, que llaman meteoros  que se queman y algunos son tan grandes que llegan a sobrevivir y alcanzan la superficie de la Tierra.

Así eran las tuyas, las que sobreviven-
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