Jugando a las escondidas (nololeas)

Una historia con pocas de palabras

Si llueve, sonríe.

Siempre lo ve con su cara de dormido, los ojos diminutos, hinchados… pero le quedan lindos también.

Estoy tratando de entender esto que pasa entre ellos, lo miro desde afuera, como si nos separara un vidrio, como si fuera una película, una película a la que no se le entiende la trama, de esas a las que nadie le puede predecir el final. No entiendo que son, y ellos tampoco, parece. Se pierden entre sus palabras.

Yo veo lo que ellos no quieren ver, no importa si la película la ven en blanco y negro, en sepia,  o a color. Ella para el es el sol y el es la lluvia que termina con la eterna sequía, para ella. No se sienten solos cuando están juntos, pero tampoco se sienten juntos. Son alivio mutuo, son espejos invertidos, reconstruidos, son el movimiento contrario, el reflejo, son opuestos.

Juntos lejos, separados cercanos.

Se hablan de cosas que no les importan y de las otras también, solo porque disfrutan escucharse. Se miran cinco segundos a los ojos, y eso alcanza para contemplarse, porque se ven recíprocamente el alma. Se entienden, entienden que no entienden nada. Hablan para poder sonreír juntos, para ponerse colorados. A ella no le importan sus zapatos y a él no le importan sus vestidos. A él no le gusta mojarse con la lluvia y siempre lleva paraguas. Si llueve, ella camina lento, para mojarse más. Ella llega tarde a todos lados, él llega siempre media hora antes. Pero en el fondo, los dos siempre se esperan, se regalan silencios, se regalan caricias que no se dan, se regalan eso que no se puede expresar. No esperan nada a cambio, Sus trenes se cruzan de vez en cuando. Se cantan canciones en idiomas que desconocen. No se manejan muy bien con el amor y es por eso, solo por eso, que todavía no entienden que pasa entre ellos, pero juntos.. juntos son un arcoíris. Se les nota. Ojala ellos también lo pudieran ver.

El con el mate en la mano, ella con su taza de café. Los dos con sueño, el sueño, capaz, es lo que los mantiene ciegos. Él es demasiado racional, ella intenta ser impulsiva.

Despertate, ya es de día. Hoy para el llovió, para ella salió el sol. Hoy no se vieron, no se hablaron, no se sonrieron. Juntos, sin saber, separados, sin saber.

Se pone las botas de lluvia para saltar charcos, se olvida el paraguas que no tiene.

Se pone las zapatillas para salir a correr, hoy se enojó, no sabe porque.

El escribe historias cortas, ella no entiende como lo hace.

Se miran de reojo, y cerca, es en esa cercanía que la distancia parece no existir, ojala se vean con los ojos del otro.

Su encuentro fue resultado de sus errores pasados, son las piedras en el zapato, que incomodan, pero no se preocupan… aman ser las piedras del zapato ajeno. Se quieren, en secreto, sin indirectas, pero no directamente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s