Chau, me fui a volar.

La historia que quería escribir iba a tratarse sobre la experiencia de volar… debido a mi poco conocimiento sobre las fuerzas motrices que permiten que un transporte metálico se eleve, voy a escribir sobre lo que conozco y conocí en dicha experiencia.

EL mundo debería llenarse de gente que ansié volar, que quiera volar, que aspire a llegar más alto, que no mezquiné sus horizontes, que los imagine cada vez más elevados, asumiendo así que esto conlleva dificultad por ende mayor esfuerzo y por sobre todo, perseverancia.

Es muy fácil vivir con los pies sobre la tierra. Ahora,  es muy difícil encontrar un equilibrio entre el poder volar, vivir en las nubes y ser completamente realista, tener un cable a tierra. Desde que me subí a ese Cessna podría decir que mi vida cambio, perdí completamente el equilibrio… deseo volar, de a ratos como modo de escape, otros simplemente porque encontré paz-

Me di cuenta que mis libros favoritos fueron escritos por pilotos, aun así, jamás entendí el arte de volar.

La primer sensación al elevarse es  creer que es algo mágico, la segunda una especie de inquietud, incertidumbre, una vez que se acostumbra solo puede sentir paz… nunca estuve tan cerca del cielo como ese momento, vi pájaros a mi alrededor, fui uno más. Perdí noción del tiempo, del espacio, solo sé que me encontré en el lugar que quería estar, que probablemente alguna vez lo había soñado, lo había deseado, y lo estaba alcanzando.

Uno de mis libros favoritas habla de una gaviota, que no era como las demás, era especial, no volaba siguiendo las reglas básicas para conseguir comida, volaba por placer, deseaba ser distinto, descubrió que tenía la habilidad de volar que era mucho más divertido que solo planear alrededor de barcos pesqueros. Se animó a aprender a volar. Pensó que no podía ser más que una gaviota, que eso lo limitaba, que no era su destino la velocidad, ni la altura sino hubiera nacido halcón. Cuando se dio cuenta de esto volaba en la oscuridad, y eso no lo hacen las gaviotas. Decidió no ser corriente.

Sin intentos no hay aciertos, y un día esa gaviota voló rápido, alto, como ninguna jamás se lo hubiera imaginado, porque las gaviotas comunes no se imaginan volar.

“Para volar tan rápido como el pensamiento a donde quiera que sea, dijo, debes empezar por saber que ya has llegado”.

Me enamore de un hombre gaviota, pero sus horizontes no estaban claros y yo no puedo abrir mis alas para llegar a ningún lado, porque a veces soy tan racional como el, que jamás me dijo nada. Solo me invito a volar.

Nos perdimos en el cielo, me confió sus alas, pensé que era especial, pero resulta que cualquiera puede volar con él.

No me quejo, con el perdí el miedo a la altura y hoy, otra vez descubro que No quiero ser corriente,  quiero volar.

Me había enojado porque él no se enamoró de mis alas. Quizás él no pueda volar tan alto como yo.∇

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