Que se vuelvan a ver (en Disney)

Te mire, y me pareciste tan interesante, no decías nada, creo que eras demasiado normal, yo veía en tus ojos, algo contenido. Magia.

Soy dura para estas cosas, no se hablar a la gente que me interesa, tampoco se resultarle a la gente interesante, porque de una me muestro desenfrenadamente, me doy a conocer, no hay mucho misterio; lo que ven, es lo que hay…

Y vos, eras un normal misterioso.

Que hacemos con esto? Nada, porque vos no me ibas a hablar y yo no sé cómo encarar nada.

Quedémonos quietos, hagamos como que no pasó nada, no nos miremos por un tiempo, no nos hablemos.
No pasó nada. Todo como siempre “HOLA, CHAU”.

Hasta que tengas ganas de que lea el libro ese, que te hizo acordarte de mí, me vas a tener que hablar, y yo me voy a reír a carcajadas en mi interior, te voy a decir bienvenido, que lindo misterio descubrí… descubrí que pensas en mi cuando lees.

Tu inconsciente te traiciono, no querías decir que pensabas en mí, se te noto en lo tomate que te pusiste cuando viste mi sonrisita, esa que hago como una mueca nerviosa.

Vos te quejabas de cosas que no me importaban para cambiar de tema, yo no podía dejar de pensar que pensabas en mí. Creo que me puse tomate yo también, que lindo el cuerpo que no entiende de control, no podía controlar que se me incineraran las mejillas, que la sangre subiera de golpe a mi cabeza.

Las ganas de cantar que tenía, me las sacaste de una, de un golpe… La mina esa que te dio un beso, esa quien era…

Palidez, los colores bajaron de prepo, creo que el sol dejo de iluminar mis ojos, me fui apagando de a poquito, encima la mina ni me saludo, maleducada.

La vida es breve, fue breve el momento de alegría, ay que fugaz todo… mi corazón bailo, y de repente paro en seco. Yo cantaba y de repente, me quede sin voz y sin vos.

Y el libro me lo seguís debiendo.

¿Seguís pensando en mí?

Siento de a ratos enojo y miedo, pero me olvido rápido de vos, ya estoy mejor. Sos tan normal, que es fácil olvidarse de vos, se puede encontrar uno como vos en cualquier esquina de la ciudad, no pienses que sos especial. Fuimos hasta el borde, llegamos al abismo, fuimos tomates juntos, se nos paso y pasó. Y nada más paso. Y nada más va a pasar, paso el temblor.

Volví a cantar, volví a bailar, leo mis libros, no los tuyos que te hacen acordar a mí.

Ah y no te preocupes que el sol entra por mi ventana todas las mañanas, me alumbra los ojos, me regala brillo, tengo mil sueños, en ninguno apareces vos. Nos vemos en Disney.♥

(Seguían pensando ella en el, el en ella. Las mentiras del cerebro no engañan al corazón- El con sus libros, ella con el sol. Dejen de mentirse)

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