Corriendo

Llegaste y te cambiaste de pantalón , te pusiste uno de esos que no se te caen por que se pueden ajustar, agarraste las zapatillas que estaban escondidas debajo de tu cama, esas que tienen algún que otro agujero, ni desataste los cordones para ponértelas y saliste.

Saliste corriendo.

No sabias a donde ibas, pero corrías como nunca nadie jamás te vio correr, de hecho nadie te vio correr esta vez, y crees que en ningún otro momento de tu vida te vieron correr, eso poco importa. Corrías a quien sabe dónde, movilizado por una extraña e inquietante fuerza. No si eras vos el que corría, no sé si eras vos.

Te fuiste metiendo de a poco en un camino, rodeado de árboles, no había luz, todo oscuro, no había nadie, estabas solo, ni la luna te acompañaba (no sé si miraste el cielo, pero esta nublado)

Corrías como nadie.

El ruido de tus pasos, vos.

Tu respiración, vos.

Los latidos de tu corazón, vos

El viento, vos

Tus gotas de transpiración, vos

Tus zapatillas pisando el pasto, que hora era no sabías… al pasto no le importaba si tus pies te duelen, si tus rodillas no aguantaban, si te agitabas, al pasto no le importaba que lo pisaras, al pasto no le dolía.

¿Qué es el dolor? Si correr te hace sentir bien, no importa la hora, vos corres. No existe el dolor, tu cuerpo nunca se enteró lo que era la tristeza o la alegría… solo tu mente, tu cuerpo corría.

¿El mundo corre o vos corres? ¿Quién corre a quién?

Ahora, pisas asfalto, cada cincuenta pasos o un poco más hay una luz, cuantos kilómetros ibas, no sabías… solo corrías, como un desgraciado.

El cuerpo aguanta, vos aguantas, corres, corres, corres. Metele que a algún lado vas a llegar, pero sos un poco inconsciente che, salir a correr a esta hora de la nada a la nadaSEGUIS

Un borracho dormido abrazado a una caja de vino, tirado en el pasto, a unos pasos ¿De dónde venía y a dónde iba?… lo miraste, no se movió. Ahí no te ibas a quedar, aunque no tengas planes, siempre hay un mejor plan.

Se cruzó un perro en tu camino, corrió con vos. Inconsciente animal, este corría por instinto. Se cansó y te abandonó… no era el primer ser vivo que te abandonaba. Ni guau te dijo.

Unos metros más adelante, un árbol extraordinario, desmesurado, desmedido, tremendo, grandioso, amplio, ancho, alto, elevado… imponente. Lindo. Eso.

Frenaste, te tiraste al pie de este tu más reciente adquisición, un árbol favorito, miraste asombrado como se asomaba el sol en el horizonte. Lejos y cerca. Cerca y lejos.

De a poco, fuiste recuperando el aliento

De a poco, volviste a respirar normal

De a poco, tu pulso volvió a su ritmo corriente

De a poco, dejaste de pensar

De a poco, cerraste los ojos

De apoco, un dolor aplastaba tu pecho

De a poco, la presión aumentaba

De a poco, dejaste de respirar

De a poco, tu corazón dejo de latir

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