Uno de esos días

Hay días que no cree en el amor, este era uno de esos días. No por nada en particular, simplemente no lo sentías, no lo veías alrededor; sospechabas que no era algo malo, solamente son algunos días…

Pensabas en esas cosas, cuando salías del subte y ahí de la nada, apareció una de tus personas favoritas en el mundo, de las pocas que te entienden al cien por ciento… y vos pensando que el amor es ese de las películas, te olvidaste muy fácil que hay miles de formas de amar.

Te dio  un abrazo, de los que a vos te gustan, de sesenta segundos, ese abrazo que necesitabas y te regalo unos segundos más, porque le dijiste que necesitabas ESE abrazo. A demás sabe de tu teoría de los abrazos, “en un mundo tan acelerado, ya nadie quiere perder el tiempo regalando abrazos, cuando menos dure, mejor… y cada uno sigue con su vida, sin dar un buen abrazo”

Ahí diez metros bajo tierra, en Retiro, después de pensar que ya no había amor para nadie, a vos te regalaron un abrazo. El destino, el karma, la energía, la ley de atracción dios, siempre le cambian el nombre, pero lo que haya sido,… puso a tu mejor amigo en tu camino; quien sabe porque cada que se necesitan, se encuentran sin planearlo en cualquier lugar, a cualquier hora.

Y entonces, entendiste que, a veces, las cosas pasan porque tienen que pasar, nada es azar. Hoy, se tenían que encontrar, se tenían que abrazar, él te regalo un consejo para seguir el día, un poco descreída (para variar) le sonreíste y te fuiste por tu lado, porque solo se tenían que cruzar.

Es que ustedes son así, se conocieron por casualidad, se cruzaron por el destino, compartieron todo un año, se convirtieron en amigos. Se perdieron un tiempo, tocaron fondo, cada uno por su lado, con sus cosas, con su vida encima, estaban en crisis con sus mambos, entonces, sin querer, reaparecían, siempre así, sin querer. Siempre buenas charlas, buenas canciones, buenos abrazos, miraban el rio, miraban las estrellas, miraban las hojas, se hamacaban, se reían hasta llorar, llorabas, todo… se entendían demasiado y eso era la más pura amistad.

A veces te asustaba todo eso, te cuesta creer en esas cosas, te cuesta creer que alguien te puede conocer tanto y tan poco a la vez.

Entre flores, hamacas, en el rio, en Retiro, en el subte, en cualquier lugar, a cualquier hora, siempre hay alguien…  siempre hay alguien dispuesto a dar un abrazo, el abrazo que no se devuelve un poco la vida, la sonrisa, que nos hace entender que, en el lugar menos pensado, cuando menos lo esperas, de alguna extraña manera en todos lados hay un poco de amor.


 

Pero llegaste a tu casa, y te acordaste de tu mal humor, porque te olvidaste del abrazo, porque se te rompieron los auriculares, porque esperaste el bondi como veinte minutos, porque el día seguía y la vida también.  Toda tu familia almorzaba, te esperaban con un plato, felices de que llegabas a comer,  vos no entendías, tenías esa cara de que el tren te paso por encima, maltrataste a tu vieja, que te servía el plato y te decía que tenías que comer algo,  tu viejo indagaba sobre lo que te había pasado, se te cerro el estómago, aun muriéndote de hambre; no tenías ganas de explicar que te paso, y seguiste esquivando el tema.

No te diste cuenta que eso también era amor.

Solo te querías dormir, te desplomaste en la cama. El perro te saltó, te lamió, te mordió el pelo,  quería hacerte sonreír (pucha que son entendidos los bichos)… no lo consiguió, se rindió, se acostó a tus pies. Y vos sin entender que eso también es amor.

Tus amigas te mandaron mensajes, porque te extrañaban y te querían ver un ratito, vos y tu mal humor, te empecinaste en decir que no. Negaste cualquier posible existencia de amor.

Tus hermanos te hicieron reír hasta llorar, tienen un don especial para lograr eso cuando estas un poco mal.

Se terminaba tu mal día y alguien te dijo “hasta mañana”, y pensaste que  quizás que alguien te quiera ver al día siguiente, lo desee un poquito, es un pequeño gesto de amor…


 https://www.youtube.com/watch?v=DHEOF_rcND8

Rebobinaste el día y notaste que te cuesta ver el amor a tu alrededor porque lo asocias a la gente equivocada. Hoy elegiste quedarte con los pequeños gestos.

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